Ayuda a Religiosas y Misioneros
Ellos han decidido permanecer. Contigo, pueden seguir.
“Cuando hay guerras, las ONG evacúan a su personal. Nosotros nos quedamos con la gente. Si las personas huyen al bosque por la inseguridad, nos vamos con ellos al bosque”.
Así describe la hermana Orla Treacy, misionera en Sudán del Sur, lo que significa entregar la vida a una misión. Ella y miles de misioneros y religiosas han elegido permanecer junto a quienes más los necesitan, incluso en los lugares más pobres, aislados o golpeados por la violencia.
Educan, cuidan enfermos, acompañan familias y mantienen viva la esperanza allí donde muchas veces nadie más llega.
Papúa Nueva Guinea: formarse para llegar donde casi nadie llega
En las tierras altas de Papúa Nueva Guinea, casi nueve de cada diez personas viven en zonas rurales, con pocos caminos y escaso transporte. Allí, uno de cada cinco niños no puede ir al colegio.
En Dirima, las Misioneras Salesianas de María Inmaculada dirigen un colegio técnico para niñas. En 2024, pese a los desastres naturales y las dificultades, las religiosas permanecieron y 13 jóvenes lograron terminar sus estudios y graduarse.
Hoy, otras 11 hermanas se preparan en Kerowagi para continuar esa misión. Se forman para educar, acompañar y llevar la presencia de la Iglesia a comunidades donde muchas veces nadie más llega.
Líbano: permanecer para cuidar
“Nunca abandonó a su parroquia, ni en tiempos de paz ni en tiempos de guerra. Para él, marcharse era impensable”.
Así recuerdan al padre Pierre al-Rahi, párroco de San Jorge en Al-Qlayaa, en el sur del Líbano. Cuando un ataque alcanzó una casa del pueblo, corrió a ayudar. Un segundo ataque lo hirió gravemente y no sobrevivió.
Un día antes había dicho: “Tenemos la obligación de quedarnos a pesar del peligro y lo hacemos de forma pacífica”.
Hoy, otros continúan esa misma misión de permanecer. En un país golpeado por la guerra y el colapso económico, las Hermanas Franciscanas de la Cruz cuidan a cerca de mil enfermos y necesitan medicamentos para continuar atendiéndolos.
Mozambique: permanecer junto a quienes lo han perdido todo
“Soy una persona pobre que ayuda a otras personas pobres”.
Así resume sor Alphoncia Mmole su vida como religiosa benedictina en Mozambique.
En el norte del país, la violencia ha desplazado a miles de familias y ha dejado comunidades sin escuelas, iglesias y centros de salud. Cuando los ataques obligaron a sor Alphoncia y a sus hermanas a abandonar su misión, ellas no pensaron primero en sí mismas: pusieron a salvo a los niños huérfanos que tenían a su cuidado.
Hoy, las religiosas continúan acompañando a niños, enfermos y familias desplazadas. Enseñan, imparten catequesis, acogen y ayudan a quienes lo han perdido casi todo. Su presencia les recuerda algo fundamental: no están solos, Dios no los ha abandonado.
ACN ayuda a 59 religiosas de 12 congregaciones de la diócesis de Pemba para que puedan continuar esta labor.
Cuando ayudas a un misionero o a una religiosa, tu donación llega también a cada persona que ellos educan, cuidan, escuchan y acompañan.
Estudios para Religiosas en Mozambique
Con $20.000 entregas una semana de formación para una de ellas. Ayúdalas a seguir educando y acompañando.
Cuidado de enfermos en el Líbano
Con $15.000 entregas medicamentos a un enfermo durante un mes. Con $90.000 entregas medicamentos a un enfermo por seis meses.
Sustento para religiosas en Mozambique
Con $50.000 entregas sustento a una religiosa durante un mes.
«Las oraciones y contribuciones de los fieles alentaron y sostuvieron mi labor misionera en Perú, así como la de innumerables personas en todo el mundo.»
Dudas frecuentes antes de donar
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